Power off

Escucha música mientras lees: Bernard Herrmann – Psicosis (1960)

Hace poco, un comentario dicho sin mayor énfasis en un curso, sobre que no nos fiemos tanto de los ordenadores y de escribir contra una pantalla -tal cual estoy haciendo ahora- porque una bomba bien puesta puede dar al traste con toda la tecnología a la que estamos ya umbilicalmente conectados cada día, me ha hecho reflexionar sobre la enorme fragilidad y dependencia tecnológica de esta sociedad nuestra.

Más o menos, la cosa viene a ser así: si te quieres fiar de algo, fíate del papel y del bolígrafo antes que del mejor teclado en el más avanzado ordenador. Si encima escribes (como es también el caso de este blog) en la nube, peor que peor, porque salvo que seas de los pocos previsores que hacen regularmente copia de seguridad en tu equipo, todo tu trabajo en línea puede desaparecer en un segundo. Da igual la causa: un cambio de política de la empresa que te dá soporte gratuito -con lo que puede cambiar su oferta contractual cuando le plazca y sin aviso previo- , un atentado terrorista con más impacto o suerte para ellos de lo esperado, virus que afectan a servidores informáticos y a las redes de comunicación…

Pero vamos más allá. Basta con un apagón eléctrico generalizado que dure más de la cuenta. Dá igual la causa: manchas solares, averías, atentados o cualquier otra. Que fácil sería volver a la edad de piedra en poco tiempo y que todo nuestro mundo cayera en el más absoluto caos. Que las alarmas, las cámaras de vigilancia, los televisores, las puertas automáticas, la radio, los ascensores, las redes de comunicación, los teléfonos móviles y fijos, los ordenadores y servidores informáticos, los vehículos (recordemos con que energía funcionan los surtidores de las gasolineras), los equipos de los hospitales y todo lo que tuviera alimentación eléctrica,  dejaran de tener suministro. Todo dejaría de funcionar. Todo nuestro mundo.

El efecto dominó (The trigger efect, 1996)

El efecto dominó (The trigger efect, 1996)

Lo dicho. Empieza haciendo copia de seguridad de lo que tienes en línea: en tu facebook, en el blog, de las imágenes colgadas en Picasa o Flickr, de tu propio correo que a veces hace de archivo personal. Continúa con lo almacenado en el ordenador y dispositivos varios, desde la tableta hasta el móvil, pasando por la cámara fotográfica digital, esa que nunca te acuerdas de descargar de tanta memoria que tiene.

Luego, no lo dejes todo a la electrónica. Retoma el papel y el bolígrafo, porque no todo tienes que escribirlo en código binario. Así recuperarás también experiencias que quizás ya habías olvidado.

Deja un comentario

Archivado bajo Por el hilo se saca el ovillo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s