Arrástrame al infierno

Escucha música mientras lees: Christopher Young – Arrástrame al infierno (2009)

Confieso que, pese a mi aficción cinéfila, el género del terror no está incluído de ella. Más que nada, porque -salvo excepciones-, lo considero muerto desde tiempo atrás al igual que el western. Quienes a este sector del cine se dedican hoy, ya no saben estremecernos cuando nos sentamos en la butaca o empuñamos el mando. Sólo saben asquearnos, confundiendo terror con violencia y sadismo. Por eso, no sé que placer se siente con basuras de éxito como Viernes 13,  La matanza de Texas o Sé lo que hicísteis el último verano.

Arrástrame al infierno (Drag me to hell, 2009)

Estas producciones, que inundan carteleras, videoclubs y canales de pago pueden ser definidas en su lugar como horrores, algo bien distinto. Desde hace demasiado tiempo se ha interpretado que el género del terror es la versión suavizada -a veces ni eso- del gore. Ríos de hemoglobina, vísceras y el más burdo montaje con filmación contínua cámara en mano hasta marear, lo inundan todo.

Por eso, en los últimos tiempos alegra encontrar a quien, con más ingenio que medios, logra lo que producciones de más presupuesto no consiguen ni por asomo: estremecernos y sorprendernos.

Hablo de, por ejemplo Arrástrame al infierno (Drag me to hell, 2009) del reconocido Sam Raimi, producción que, sin intérpretes conocidos, logra un tono de inquietud creciente adobando la historia con influencias clásicas del género: la maldición, la bruja, los espíritus malignos y elementos similares que, sin embargo, no suenan a lo ya manido, si no a una nueva visión que, ni siquiera, hace concesiones al casi obligatorio happy end. La sorpresa final, como todo el filme, está magníficamente concebida y desarrollada y te reconcilia, esta vez sí, con el terror del atractivo cine B del pasado.

Otro título sorprendente que ha pasado casi desapercibido es Bajo cero (Frozen, 2010) de Adam Green. Imagínense hacer un film de terror que te mantiene a la expectativa y en tensión a lo largo de todo su metraje y que no cuenta con ningún asesino, psicópata o maldición  con brujería del más allá.

¿Imposible?

Véanla y luego díganme. Seguro que se sorprenden de cómo con tan escasos elementos pueden conseguir un resultado tan notable. El cine de horror domina, pero afortunadamente el cine de terror aún sobrevive.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Memoranda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s