El caso Aminatou Haidar contado a los profanos

Aminatou_Haidar

1. Aminatou Haidar es una saharaui, no una marroquí. Pero vive en el Sahara (el territorio ex-español) bajo sometimiento de los invasores marroquíes que han ocupado su tierra.

2. Aminatou Haidar es una activista que lucha por la independencia y la expulsión del opresor Marruecos. Por consiguiente le fue requisado su pasaporte y expulsada de El Aaiun por la policía marroquí.

3. Hay versiones contradictorias de cómo sucedió, pero lo cierto es que fue admitida a bordo de un avión español con destino a la isla de Lanzarote y, una vez allí, las autoridades españolas la dejaron desembarcar.

4. Por lo indicado en el punto 3, el asunto pasó de convertirse de un problema que afectaba a los derechos de una extranjera (Aminatou Haidar), habitante de un territorio invadido y ocupado (Sahara Occidental) por un país vecino que ejerce de ocupante y opresor (Marruecos), a ser un problema español sin comerlo ni beberlo.

5. Una vez aquí el marrón que sólo la imbecilidad crónica de la diplomacia española (léase el Gobierno de Zapatero y el particular el ministro Moratinos) hace posible, pone en evidencia la situación, no ya de todo el país, sino asimismo de la UE y de la comunidad internacional, cuando Aminatou Haidar, lejos de asumir sin más que había sido expulsada y que las posibilidades de regreso a su hogar eran poco menos que nulas, emprende una huelga de hambre hasta tanto se le reintegre su pasaporte original y el permiso para volver a su casa.

Matrículas de vehículos de la antigua provincia española del Sáhara Occidental (SH)

6. Mientras, empiezan a llegar al aeropuerto de Guacimeta en Lanzarote, personajes famosos y no tanto del mundo de la música, la escena o la farándula literaria, en apoyo de Aminatou Haidar y de su lucha.

7. La diplomacia española empieza a mover hilos con la marroquí que responde que para que sea posible su retorno hay que pedirle “perdón público” al monarca alauita -hijo y secuaz de quien invadió a sus vecinos del sur- y que sin duda “en su magnanimidad, no dudaría en perdonar” a la díscola Aminatou. Se intenta el regreso en un nuevo vuelo, pero en el último momento se aborta la operación.

8. La diplomacia española se empieza a tomar en serio el asunto y lo que era primero sólo un asunto de delegados del Ministerio de Asuntos Exteriores, lo lleva ya el propio Ministro y, finalmente, obliga a “mojarse” al propio Presidente. El Gobierno sabe que -a costa de purgar su mala conciencia histórica como país colonizador que salió por patas sin disparar un solo tiro cuando la Marcha Verde marroquí de Hassan II invade a los saharauis, que quedan inermes a su suerte-, nada tiene que ganar y sí casi todo por perder, por ejemplo:

  • la posibilidad de que Aminatou, en su obcecación, se deje morir, con el eco que ello tendría a nivel internacional y la culpabilidad que representaría para España como lugar que lo ha permitido.
  • el hecho de que los que apoyan a Aminatour colaboren directa o indirectamente en la desestabilización de la plácida y tradicional política claudicante de España hacia Marruecos.
  • la evidencia de nuestro ridículo internacional, convirtiendo en propio un asunto entre extranjeros.
  • poner en evidencia el poco peso que España tiene en la escena internacional y en particular con Marruecos. Todos sabemos que, de haberse producido el hecho en territorio francés, hubiera estado solucionado satisfactoriamente para Francia el mismo día por la tarde, pero España -ya lo sabemos-, es otra cosa.

9. Marruecos no duda en este caso, como cada vez hace con más frecuencia, en utilizar a los cientos de miles de sus ciudanos residentes legal o ilegalmente en España para hacer campaña en favor de sus intereses, en contra de los saharauis como de la propia España.

10. Según pasan los días y la salud de Aminatou empeora rápidamente, la diplomacia española se pone nerviosa. Primero ofrece la concesión del estatus de refugiada política. Luego la concesión del pasaporte de la ONU para los apátridas. Al final la propia nacionalidad española gratis et-amore, pero Aminatou Haidar no cede. Dice que seguirá en su huelga de hambre hasta el retorno a su casa o la muerte.

11. Ahora nos despachamos con la carta escrita por un grupo de intelectuales españoles al Rey D. Juan Carlos para que interceda en favor de Aminetou ante “su hermano menor” marroquí y haga posible su retorno a El Aaiún.

El ministro Moratinos

12. La cuestión sigue paralizada. Sabemos que a la oligarquía que gobierna Marruecos y a su monarca le importa un bledo que Aminatou muera y más cuando sabe que cualquier concesión pudiera ser interpretada como un triunfo de los independentistas saharauis. El gobierno de Zapatero se está comiendo el marrón y no sabe cómo salir del monumental embrollo en que voluntariamente se ha metido.

Y lo peor de todo es que todo ello puede suponer la muerte de una persona y que, encima, Marruecos se nos ponga cada vez más chulo por tener la evidencia no sólo de que no somos nada en política exterior, sino que, encima, no sabemos ni lo que nos conviene, cuestión que ellos sí tienen muy clara.

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