La buena vida según Hemingway

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Fragile State (de The Facts and the Dreams) – Barney reprise 1:20 min.

Escribir y viajar, además de ensancharte las miras, te ensanchan el culo, así que prefiero escribir de pié.

Para escribir sobre la vida, ¡primero hay que vivirla!.

Creo que la gente que se enriquece con las guerras y la que ayuda a provocarlas, debería ser fusilada el primer día por representantes acreditados de los ciudadanos leales que van a combatir en ella.

Ernest Hemingway

labuenavidasegunHemingwayContra lo que es mi costumbre, no quiero esperar a terminar de leer para comentar lo que anda ahora por mis manos y al ansioso alcance de mi lectura: La buena vida según Hemingway, de A.E. Hotchner y editado por Belacqva.

Se trata de estos libros que te saltan a las manos desde los estantes de la biblioteca (sí, han leído bien: de la biblioteca. ¿Si lo puedes tener gratis, para qué gastarse el dinero en la librería si, a fin de cuentas, casi todo lo que compramos es más que raro que volvamos a leerlo alguna vez?). Tanto la presentación externa como interna invitan primero a hojearlo, luego a pasear aquí y allá la vista en párrafos destacados y, por último, a leerlo sin más demora. Es algo así como un contacto espontáneo ante un cuerpo deseado, con la misma erótica pero en el plano intelectual, que también dá sus satisfacciones.

Confieso que, hasta empezar a leerlo, no era Hemingway uno de mis literatos preferidos. Las versiones cinematográficas de sus escritos, con ser más que famosas, no acababan de gustarme (salvo Tener y no tener (1944),  que Lauren Bacall influye lo suyo…) y, por ello, no me adentraba a explorar su obra.

Pero amigos, la cosa ha cambiado con el libro de Hotchner que, en su favor, aporta una perspetiva original a quien, como Hemingway, ha sido tantas veces biografiado: un ameno estudio que, esta vez, recoge frases, citas y opúsculos dichos en los más variados momentos y sobre los más diversos temas a lo largo de los años en que compartieron su amistad. Todo ello ilustrado con atractivas fotos de la enorme experiencia vital que fué la vida de este Premio Nobel.

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Y con ser expresiones lúcidas con las que, a fin de cuentas, puede estar uno de acuerdo o no, lo que a fin de cuentas dá auténtica envidia no es tanto su genio como creador y escritor (que también) sino, sobre todo la intensa vida que eligió vivir Hemingway y de la que pocos pueden presumir.

Él demostró que vivir, perdón, quiero decir: SABER VIVIR es sólo elección personal de cada uno de nosotros y que puede ser nuestra elección aunque no tengamos un chavo en el bolsillo.

Sigo leyéndolo y en breve actualizo este post, porque el libro y su biografiado lo merecen. Hasta ahora.

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Archivado bajo Leer es lo que vale, No se te ocurra perdértelo

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