Indian summer de Friedemann Witecka en la vuelta de los LPs

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Friedemann – Indian summer 7:26 min.

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La edición original en LP de "Indian summer" de Friedemann

Dicen ahora que el CD tiene los días contados por la propia competencia, no sólo de Internet -que en el plano virtual todo lo puede- sino, incluso, de su hermano mayor: el DVD, completamente popularizado ya, abaratado y con capacidad siete veces mayor. Pero, sorpréndanse, esta predicción va acompañada del hecho cierto de la resurrección del muy longevo LP, a quien los apóstoles del sector digital daban por muerto y enterrado hace mucho.

Miren por donde, el otro día, curioseando en una gran superficie atiborrada de películas (en DVD) y música (“todavía” en CD), me encuentro un estupendo aparador repleto de los supuestamente muertos discos de vinilo y, al lado, como en los viejos tiempos, un tocadiscos de los de toda la vida para quien deseara escuchar el contenido de algún tema antes de llevárselo.

Inmediatamente me vi transportado a mi primera juventud, cuando te llevabas debajo del brazo, en los escasos momentos en que el dinero del bolsillo te lo permitía, un LP debajo del brazo como un tesoro ansioso de ser escuchado en casa y compartido con los amigos en audiciones de pequeña concurrencia. Eso sí, en el aparador actual, los precios estaban completamente “actualizados” a partir de los 22 euros el disco, si mal no recuerdo, indicando que podían haber vuelto, pero esta vez como producto para sibaritas con buen poder adquisitivo en tiempos de crisis.

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Friedemann Witecka

Precisamente, uno de mis más queridos discos microsurco que sigo escuchando en mi tocadiscos, es Indian summer, del compositor e intérprete alemán Friedemann Witecka. Lo compré en Granada, allá por el ’87 o el ’88, en mis años de estudiante universitario, sin saber nada previamente de él ni de su obra. Una música sonaba en esos momentos en la tienda de discos y, seducido por la melodía, no me resistí a preguntar de quién se trataba. Antes de llevármelo y cuando me lo estaban poniendo en una bolsa, ya otro cliente estaba también preguntando por lo que sonaba…

Pese a trabajos posteriores que también he conseguido de Friedemann -esta vez en CD- como Aquamarine, la seducción de Indian summer supera para mi gusto (y esto, como en todo lo de este género, es algo muy personal) al resto de la música que he oído de este género. Es de estos discos que oyes “en color” y que te revela imágenes y conceptos, cambiantes y nuevos, a cada audición. Por ello, no eres capaz de saciarte por más que lo escuches al cabo de los años. Esto, mi amigo, es algo que nos pasa con muy pocos títulos; sean libros, músicas, filmes o arte. Indian summer es uno de ellos.

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